Hay un concepto del Método Briones que puede cambiar completamente la forma de hacer marketing en tu emprendimiento.
El capítulo de promoción habla de cómo el encargado de hacer marketing en tu empresa o en tu emprendimiento tiene que ser casi obsesivo con la promoción, porque nadie compra lo que no conoce.
Plantea que el objetivo del marketing no es publicar una vez y esperar resultados, sino repetir tanto un mensaje que la gente sepa qué vendés y por qué debería elegirte a vos.
Por eso, cuando te digo computadora o hamburguesa, se te vienen dos o tres marcas a la cabeza. Eso justamente es el top of mind: ser la primera marca en la cabeza del consumidor. Y eso no pasa por casualidad: son marcas que llevaron años repitiendo el mismo mensaje.
Ahora, hay algo importante que también menciona en este capítulo: el mejor marketing siempre va a ser un buen producto. Si el producto es excelente, la gente lo va a recomendar y eso va a potenciar mucho más la estrategia. Pero incluso teniendo el mejor producto del mundo, si no hacés un buen marketing vas a dejar de crecer.
¿Por qué? Porque definimos al marketing como el conjunto de procesos y estrategias que le agregan valor a lo que vendés. Si frenás ese proceso, vas a frenar el crecimiento del negocio.
La prioridad número uno para vender es hacer que te conozcan. Y una vez que te conocen, tenés que lograr que te entiendan de forma rápida y sencilla: qué hacés y qué problema vas a resolver.
La promoción constante no es ser un pesado. Es darle a la audiencia que te llegó a conocer las suficientes oportunidades para acordarse de vos en el momento en que tenga que comprar.